Bases de la Política Agraria Común
8 marzo, 2017

El reto de la ganadería europea: producir proteína ¿de algas?

Figura 3. Balance de emisiones de GEI en la importación de proteina de soja desde Argentina hasta la UE

Europa es importadora neta de proteína vegetal para la alimentación de su cabaña ganadera. Proteína que proviene del cultivo de la soja. La soja transgénica no puede ser cultivada en la Unión Europea, pero en cambio sí que puede ser importada de países que la producen.

Ante este panorama europeo, las algas por su interesante contenido en proteína se postulan como una contribución a la obtención de proteína vegetal de forma local y sostenible.

Estas cuestiones hay que observarlas desde una perspectiva global de política y de oportunidades que están surgiendo a la sombra del concepto de economía circular y políticas de cambio climático. 

Problema 1. Dependencia europea a la soja importada

Conviene situar en el contexto mundial cual es el coste de la alimentación en las explotaciones ganaderas, y como el incremento de este coste ha sido una de las causas de pérdida de renta agraria en las explotaciones agrarias (MAGRAMA). Como se ha indicado, Europa es importadora neta de proteína vegetal para alimentar a su ganado, proteína originaria de la soja. Aunque Europa tiene fuentes de proteína vegetales locales como la alfalfa, vezas, titarros, guisantes, etc., lo que produce es insuficiente para alimentar a su cabaña ganadera, lo que hace que se importe soja de países como Argentina, Brasil o Estados Unidos, países donde el cultivo de la soja transgénica está permitido. En Europa el cultivo de soja transgénica no está permitido pero si su importación, comercio y uso en alimentación animal. Esta situación legal hace que la rentabilidad de las explotaciones ganaderas europeas dependa de los contextos socio-políticos con terceros países productores de soja, como vimos en el 2012 con la crisis española-argentina por motivo de la nacionalización de la petrolera YPF.

En la Figura 1 se muestra como en la última década se ha producido un descenso en las importaciones de soja, pero un aumento en el valor económico de estas. Es decir se importa menos proteína pero al doble de precio que hace diez años. Situación que incrementa el coste de alimentación en las explotaciones de ganado, reduciendo la renta agraria de los ganaderos.

Figura 1. Evolución europea de importaciones de soja

Problema 2. Compromisos y condicionantes internacionales en comercio y subvenciones

Paralela a esta situación legal en el cultivo de soja en Europa, están las políticas agrícolas de los países, que en el caso de Europa se conoce como Política Agraria Común (PAC). Estas políticas agrícolas de cada país están enmarcadas en el Acuerdo de Agricultura que ampara la Organización Mundial de Comercio (OMC).

La OMC tiene como objetivo vigilar y arbitrar que los productos de los países firmantes puedan competir en iguales condiciones en los mercados exteriores. Los países firmantes del Acuerdo en Agricultura se comprometen a quitar medidas proteccionistas en los mercados agrícolas, tales como el almacenamiento estratégico de cereales, aranceles y subvenciones directas a la producción. En este sentido la OMC cataloga las ayudas a la agricultura en tres tipos: las de caja ámbar, caja azul y caja verde, controlando y sancionando a los países que subvencionan a la agricultura con ayudas de caja ámbar y/o azul.

  • Caja ámbar. Dentro de esta caja se incluyen aquellas ayudas que van vinculadas a la producción, entre los que debemos destacar las ayudas a la producción de forrajes, legumbres secas, lino y cáñamo, tabaco, algodón y a la producción de semillas, así como también medidas vinculadas a programas de sostenimientos de precios, las cuales no necesariamente se materializan en gasto público.
  • Caja azul. En estas se incluyen las ayudas directas vinculadas a programas de control de la producción. Ejemplo las ayudas directas que se perciben por hectárea (Pago Unico). Estos pagos incluyen los pagos de cultivos COP (cereales oleaginosas, proteaginosas), al arroz, a la puesta en barbecho, así como las primas a ganado bovino y ovino.
  • Caja verde. Las medidas que tienen efectos mínimos en el comercio se pueden aplicar libremente: están incluidas en el “compartimento verde”. Entre estas medidas figuran los servicios comprendidos en programas gubernamentales de por ejemplo, investigación, lucha contra plagas/enfermedades, servicios de infraestructura y seguridad alimentaria. También se incluyen los pagos directos a los agricultores que no estimulan la producción, como ciertas formas de ayuda directa a los ingresos, la asistencia a los agricultores para ayudar a la reestructuración de la agricultura y los pagos directos en el marco de programas ambientales o de asistencia regional. Aquí están todas las ayudas de Desarrollo Rural como mejora de explotaciones, asesoramiento de explotaciones, contrato territorial de explotación, etc.
  • Ayudas de minimis. Que no se contabilizan si no superan el 5% de la producción final agraria de los países que la conceden. Ejemplo es en el caso de España las ayudas al gasóleo agrícola.

Por lo anterior es interesante ver cuál es el reparto de las ayudas que hacen los países que tienen una agricultura/ganadería más productiva (Figura 2), lo que muestra que países como EEUU tienen un programa de ayudas/subvenciones mucho mayor en las catalogadas como verdes. Curioso el reparto de paises como China o Sudáfrica.

Figura 02. Tipos de ayudas por paises según la categorización de la OMC. extraido ICTSD

En resumen, la situación está en que en Europa no podemos producir soja transgénica, pero si consumirla en nuestras explotaciones, y por otro lado no está “bien visto” que los gobiernos subvencionen a las explotaciones agroganaderas para que sean más competitivas frente a los mercados exteriores. Mercados exteriores en los que para actuar como agentes oferentes es necesario eliminar determinadas subvenciones a la agricultura/ganadería como se ha explicado con la categorización de las “cajas” de al OMC.

Por lo que ante este panorama solo queda aprovechar las subvenciones catalogadas como de “caja verde” para que bajo el argumento del medio ambiente obtener mejoras reales en el sistema productivo.

Aquí se presentan sistemas tales como las algas para la gestión de residuos ganaderos y la obtención de biomasa susceptible de ser aprovechada para alimentación animal.

Reto 1. Reducir la huella de carbono como ingreso complementario

En este capítulo de subvenciones “verdes” conviene introducir el concepto de huella de carbono. La huella de carbono es cuánto contribuye una actividad o un producto a la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) y por lo tanto al calentamiento global de la tierra. En este sentido son varias las iniciativas que están tratando de introducir este concepto en la ganadería, agricultura e industria como es el proyecto europeo LIFE+ Integral Carbon (LIFE 13ENV/ES/001251).

Esto además de ser una certificación ambiental de la actividad o del producto, es una herramienta para monitorizar y reducir costes. El que una empresa, industria, o explotación agroganadera reduzca su huella de carbono, supone reducir las emisiones de GEI. Reducción cuantificada que puede ser trasformada en derechos de emisión de carbono verificados, que posteriormente pueden ser vendidos en el Mercado de Emisiones Europeo (European Emission Allowances – EUA –). En este sentido el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de España lleva desde el 2012  desarrollando el programa de Proyectos CLIMA donde las empresas registran qué cantidad de GEI están evitando emitir, lo que el Ministerio verifica y transforma en derechos de emisión se pueden vender en el mercado de CO2. Por ejemplo en 2013, la planta de biogás de la empresa PURAL en Almazán (Soria), la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR) ha verificado que se han evitado 8.019 toneladas de CO2 equivalente.

EXPERIENCIAS. Políticas ambientales incentivadoras en otros países

En la transformación de los subsidios del sector agroganadero en políticas medio ambientales hay que destacar la política Australiana, que en el 2012 desarrolló el programa Carbon Farming Initiative para penalizar actividades emisoras de GEI e incentivar a que inviertan en tecnología novedosa para mitigar sus emisiones. Además de forma paralela se doto a la agricultura y ganadería de protagonismo en la lucha contra el cambio climático, favoreciendo que los ganaderos y agricultores contribuyan a fijar carbono en el suelo y reducir así su huella de carbono, por medio de la acometida de proyectos en sus explotaciones. Actualmente esta política se encuentra en no desplegada completamento debido a cambios en el color del gobierno australiano.

También Estados Unidos (EEUU) es un país pionero en la implementación de un programa de subvenciones que tiene como objetivo aunar el compromiso ambiental de los ganaderos y agricultores en mejora de la rentabilidad y competitividad de sus explotaciones. Siendo histórica la inversión que ha hecho en 2014 en este tipo de política (Farm Bill 2014). En el años 2016 el cambio de Gobierno está limitando este tipos de acciones en esta línea.

UNA SOLUCIÓN. Instalaciones de algas: producción de algas y gestión de residuos, con el extra económico de generación de derechos de CO2

Ahora conviene preguntarse ¿Qué explotación ganadera tendrá una huella de carbono menor, el que produce total o parcialmente su proteína de forma local con algas, o el que utiliza soja importada? La respuesta es la explotación primera, ya que es el que produce algas y fija carbono y a la vez que gestiona sus residuos de forma local, al contrario del segundo que está utilizando una materia prima que ha sido transportada durante 10.200 Km con la emisión de carbono que ha supuesto 152 Kg de carbono equivalente por tonelada trasportada (Figura 3)

Figura 3. Balance de emisiones de GEI en la importación de proteina de soja desde Argentina hasta la UE

Figura 3. Estimación de las emisiones de GEI que causa la importación a la UE de soja desde america del sur: Argentina

Pero bien, ¿dentro de las dos explotaciones quién tendrá un beneficio mayor?, en este caso también es la primera explotación, ya que el coste de la proteína en los piensos es fija (solo existe el coste de amortización de la instalación de cultivo), el coste de la gestión de los residuos líquidos es nulo y en global obtiene un ingreso complementario debido a la verificación y venta de los derechos de CO2 que evita emitir; aquí es importante que se contemplen este tipo de iniciativas. Lo mismo que cambiar un combustible fósil por uno de biomasa está contemplado/monetizado y a través de los derechos de CO2 ¿porque no el utilizar insumos que suponen menor huella de carbono?. En cambio la segunda explotación estará sujeta a un coste variable en la alimentación de su ganado, en función de contextos socio-políticos de terceros países y a seguir asumiendo costes en la gestión de sus residuos.

En resumen la estrategia de los países, en el marco de la OMC es la de desarrollar ayudas y subvenciones tipificadas como verdes. Verdificación que ha sido manifiesta en las directrices de la PAC 2014-2020. Ayudas que están orientadas a la inversión en tecnologías que tengan un doble componente productivo y ambiental, aunque luego en esta transposición en cada país y Comunidad Autónoma se ha perdido mucha de esta esencia que se marcó desde Bruselas.

Figura 4. Producción de algas de algas filamentosas autóctonas

Esta es nuestra tecnología de producción de algas

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